Un descenso hiper-sensorial a la oscuridad absoluta.

Los visitantes deben navegar un laberinto en oscuridad total donde cada sonido, cada roce, cada respiración se siente aterradoramente real.

Sin luz.

Sin rumbo.

Sin dónde esconderse.

En la oscuridad, la mente se convierte en el verdadero monstruo.

¿Suficientemente valiente?

Entra si te atreves

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